Un día en Johannesburgo – Sudáfrica

Llegamos a Johannesburgo cansados después de dos vuelos y una espera en San Pablo. Del aeropuerto OR Tambo tomamos un tren moderno a Rosebank y ahí nos fue a buscar la dueña del Bed and Breakfast que quedaba en Sandton, la parte norte de la ciudad.

Hicimos una mini siesta, que no tendría que haber existido y yo lo sabía, porque fue extremadamente difícil despertar. Ya alguien me había dicho alguna vez que no ganan los mejores argumentos sino el argumento del que tiene más fuerza para imponerse. Con una gran fuerza de voluntad abandonamos la cama que nos tironeaba y pedimos un UBER al centro de Rosebank, la parada más cercana  del bus turístico. Sabíamos los horarios y estábamos muy justos. Literalmente corrimos porque nos vendieron los tickets  del último micro del día que ya había pasado. Por suerte le avisaron por radio y nos esperó a dos cuadras de donde estábamos.

Solos al aire libre en el piso de arriba podíamos ver por encima de los muros electrificados las residencias enormes y lujosas de esa zona de la ciudad.

Estábamos en la ciudad del oro, la ciudad más grande y poblada de Sudáfrica. La tercera más grande de todo África después de El Cairo y Lagos. Mucha riqueza y mucha pobreza.

En el centro de la ciudad estaba lleno de negocios de venta al público. Algunos edificios se comunicaban sobre las calles. Más tiendas y edificios enteros abandonados. Autos por la izquierda, tránsito desordenado y gente por todas partes esa tarde soleada de lunes de abril (2017). La calle llena de vida y nosotros en otra realidad conectados a unos auriculares escaneando cuanto nos pasaba por delante. Nosotros sentados éramos los quietos, era la ciudad la que se presentaba a nuestro alrededor.

No bajamos nunca del micro, salvo para combinar con la otra línea para hacer el recorrido completo de la ciudad. Nos faltó el Soweto, la abreviatura de  “South Western Township” que es la zona donde fueron forzados a vivir los africanos negros durante el Apartheid.

Aproximadamente 3hs de Johannesburgo y lo que más me llamaba la atención eran las mujeres y sus cabezas. Pelo suelto redondel esponjoso como la pantera rosa cuando salía del secarropas, pelo suelto muy estirado alguien invisible tiraba para abajo. Muchas trencitas colgando hasta la cintura, o trenzas en un peinado de alto, como un rodete del tamaño de una boina. Cabezas con zonas rapadas, cabezas rapadas entera; mujeres cargando bultos enormes con absoluta destreza, mujeres con burka…. Lamento no haber podido interactuar con ninguna de ellas pero desde la pecera rodante no había manera. 

Todas las fotos de las mujeres, salvo la del burka, las tomé en Ciudad del Cabo porque desde el micro era muy difícil sacar fotos y elegí estas porque representan lo que vi en Johannesburgo al llegar.

Cena temprana en el centro comercial y UBER al hotel. Nos hicieron muchas recomendaciones que tengamos cuidado porque Johannesburgo está catalogada como una ciudad muy insegura.

En las radios de los pocos autos que tomamos en Johannesburgo escuchamos publicidades de seguros de vida que nos llamó mucho la atención. Una decía algo así como “si tu doctor dice que vas a vivir 20 años pero tus ahorros solo alcanzan para 10, comprá este seguro” “tené un lindo funeral” y cosas parecidas. También vimos carteles vendiendo esta clase de servicios.

El cartel dice “solo AVBOB les brinda a los asegurados un funeral gratuito que vale la pena, 600 Rands y más abajo no se lee)

Al día siguiente  fuimos a la estación de trenes que tenía un área especial de espera para los trenes de larga distancia. Nuestro próximo destino, Ciudad del Cabo pero antes de las largas  horas de viaje tuve la oportunidad de investigar un poco las costumbres del lugar: me fui de excursión al supermercado de la estación. Con la globalización muchos productos son exactamente los mismos en diferentes puntos del planeta. Pero encontré cosas que llamaron mi atención. Los paquetes de comida eran grandes, de 5 / 10kg o más, como se venden en los mayoristas. Los jabones para lavar la ropa eran las mismas marcas internacionales pero tanto el jabón en polvo como el líquido eran para lavar a mano. Los shampúes eran muy variados pero todos para rastas y trencitas. Había comida preparada, arroz, fideos, sémola (samp) y patas de pollo pero diferente a lo que en Argentina denominamos patas de pollo ¡eran las garras!

 

Estas fueron mis únicas 24hs en Johannesburgo. Y de Ciuadad del Cabo seguimos al Parque Kruger para unos inolvidables días de safari.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *