La historia de Marta entre comidas

Almorzando en el comedor de personal escuché en una conversación cercana “a los ocho cuando vine de Ucrania.” Las palabras de Marta sonaron en un argentino perfecto. La incongruencia entre el qué y el cómo disparó mi curiosidad e intervine con la pregunta obvia cuya respuesta ya había sido enunciada (¿sos ucraniana?) pero en realidad quise decir contame más y así lo entendió.

Sus abuelos ucranianos se escaparon de la guerra y vinieron a la Argentina. Eran agricultores y vivieron en el campo en diferentes provincias. Luego tuvieron una hija, su mamá, que se crió acá y habla castellano porque es argentina. Pero a sus dieciocho años decidieron volver a Ucrania donde la pasaron bastante mal. Se encontraron con un panorama difícil. La adolescente de Buenos Aires salió a trabajar en la construcción. Años más tarde, se casó con un argentino de padres ucranianos como ella, tuvieron dos hijos, Marta y su hermano, y a los ocho de Marta emprendieron nuevamente el viaje hacia Latinoamérica.


El fin de semana siguiente le conté a mi novio la historia de Marta y los viajes de su familia. Él estaba tan interesado como yo y quiso contextualizar el relato históricamente. Me empezó a preguntar los años y ante la falta de respuestas de mi parte decidió empezar a preguntarme por las edades aproximadas en las que había ocurrido cada acontecimiento para hacer los cálculos correspondientes. Inferí la edad de Marta, sabíamos que ella había vuelto a los ocho, que su mamá se había ido a Ucrania a los dieciocho y fuimos despejando incógnitas. Para nuestra sorpresa las cuentas nos daban que los abuelos de Marta y su mamá habían vuelto a la Ucrania comunista.

-¿Cómo puede ser? ¿Por qué ingresaron al comunismo?

Marta en su historia no había usado la palabra comunismo en ningún momento.

– En el próximo almuerzo le pregunto.

Mediodía de la semana siguiente, -Marta ¿tus abuelos se volvieron a Ucrania durante el comunismo?

-Sí. Para mi mamá fue muy duro. A ella le encantaba el tango y los fines de semana se arreglaba y se calzaba sus stilettos para disfrutar las milongas de Buenos Aires. Ucrania la recibió con un mameluco para trabajar en la construcción.

-¿Por qué eligieron volver a Ucrania bajo el régimen comunista?

Porque Ucrania ERA SU TIERRA. Amaban su tierra y querían volverse. Las asociaciones de la comunidad ucraniana incentivaban el regreso. Pero si hubieran sabido de antemano con lo que se iban a encontrar probablemente no habrían viajado. No había Internet, no tenían noticias actualizadas. En el barco, los marineros que sí tenían información sobre la situación de la Unión Soviética no entendían porque estaban yendo a ese lugar y alertaron a las adolescentes (la mamá y la tía de Marta) quienes, en consecuencia, planearon escaparse en la primera parada, Italia.  La abuela de Marta se dio cuenta de lo que estaban tramando. Usó todos los argumentos imaginados para convencerlas de que no huyeran y lo logró.

En la cena le confirmé a Mariano que su hipótesis era correcta y lo iluminé respecto a las causas.

-OK, entraron a la Ucrania comunista, ¿pero cómo salieron si estaba prohibido?

Teníamos que esperar hasta el almuerzo siguiente para conocer ese capítulo.

–  Marta….

– Esa es la parte más novelesca de la historia. En la época comunista las embajadas estaban bloqueadas. ¿Te acordás que mis papás eran argentinos? Mi papá junto con un amigo hicieron guardia durante dos días enteros en la puerta de la embajada argentina y cuando llegó el auto del embajador se tiraron en el auto, mi papá en el capot y su amigo por la ventana. De esta manera consiguieron la atención del embajador y luego los papeles pero no fue fácil porque mi hermano bebé y yo éramos ucranianos. Con los años, ya instalados en Buenos Aires fuimos mandando a llamar a mis abuelos para que vengan a la Argentina y finalmente pudimos estar todos juntos.

Esta es la versión compacta de la historia de Marta, la chica que nunca tuvo un triciclo ¡sino un trineo!

¡Gracias Marta por compartir tu historia conmigo!

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8 comentarios de “La historia de Marta entre comidas”

    1. Hola Maru, sí me lo contó pero después, cuando ya estaba terminado el escrito. Cada almuerzo me sigo enterando cosas nuevas. Se viene el segundo capítulo!

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