Nuevo libro «Mientras viajaba»

Sonó el despertador, abrí los ojos y pensé: todo el día en la oficina y después a cursar. Dos actividades, un solo deseo: que llegara la noche para terminar la novela que estaba leyendo. Hacía rato que lo único interesante venía impreso, encuadernado y se compraba en las librerías. 

Esa mañana a mis veintitrés años tomé una decisión. Renuncié al trabajo, abandoné la facultad y me embarqué en un crucero. Sonaba maravilloso, podía trabajar y viajar a la vez, aunque la letra chica de mi contrato de seis meses dijera que no habría un solo día libre. Sería siempre miércoles, pero un miércoles en Saint Thomas, un miércoles en Aruba, un miércoles en Nueva York.

El contexto era English only. A los pasajeros con inglés como primera lengua podía entenderlos pero mis compañeros eran de diferentes partes del mundo y tenían acentos que no había escuchado nunca. Para los filipinos, por ejemplo, mi número de cabina era 254, tu pipty por.  

Cada mañana, me ponía la blusa, la pollera y el blazer con la chapita de mi nombre y mi nacionalidad, a toda velocidad. Subía corriendo dos pisos por las escaleras hasta la primera ventana. Cada día asomaba un paisaje diferente. Un folleto en vivo que anticipaba a mi cuerpo el lugar que recorrería en la siesta, antes de volver a trabajar.

Era 2006 y acababa de sumar una pasión, con mucho en común con la que ya tenía. Porque tenemos una sola vida y viajar es lo más parecido a vivir varias. Al viajar experimentamos otra geografía: playas, cuevas, desiertos; ciudades: algunas en el futuro y otras detenidas en el tiempo. Conocemos personas y nos desconocemos a nosotros mismos en otro clima, otro huso horario, con otras comidas y enfrentando situaciones impensadas. A su vez, el verbo viajar podemos cambiarlo por leer y todas las oraciones se mantienen igual.

Cuando volví a tierra firme, retomé los estudios y volví al trabajo de 9 a 18, como antes, pero con un nuevo lema: ahorrar para viajar.

De esta manera pude explorar una ciudad abandonada donde avanzó la jungla, crucé la calle mientras venían decenas de motos hacia mí, me perdí y me angustié en una ciudad amurallada, estuve a pocos metros de leones, jirafas, elefantes sin ninguna barrera. 

Por la extrañeza y la intensidad de las experiencias tengo muchos recuerdos de viajes guardados en la memoria. Pero la memoria no es confiable, se va borrando con el tiempo, va mutando con cada recuperación. Quiero conservar estos momentos, tengo fotos y este podría ser el guion para recrear la película.

Que esa vida no se me escape y a su vez que puedan viajar otras personas conmigo.

Colección Experiencias

Relatos de viajes: Tailandia, Vietnam, Camboya, Marruecos, Sudáfrica, Islas del Rosario. Lugares,  situaciones inesperadas y todo lo que nos pasa cuando salimos de lo conocido.

Formas de entrega: Envío por correo postal / Retiro sin cargo en la tienda ORSAI Montevideo 310, CABA / o retiro por mi casa en Tokio

El libro estará listo para la primera semana de diciembre 2026. Conseguilo acá.

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