Nuevo libro «Mientras viajaba»

Esa mañana a mis veintitrés años tomé una decisión. Renuncié al trabajo, abandoné la facultad y me embarqué en un crucero. Sonaba maravilloso, podía trabajar y viajar a la vez, aunque la letra chica de mi contrato de seis meses dijera que no habría un solo día libre. Sería siempre miércoles, pero un miércoles en Saint Thomas, un miércoles en Aruba, un miércoles en Nueva York.

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Hola, permiso, un momento por favor, gracias

Hola, permiso, un momento por favor, gracias. Hola, un momento por favor, gracias, permiso. Esto es todo lo que sé. Estas son las únicas expresiones que puedo decir. Ni una más, ni una menos. Soy un pianito de juguete de los ´90, que en vez de melodías tiene estas cuatro grabaciones. Saludo, disculpa, agradecimiento y un momento por favor. Hace ocho meses que vivo en Tokio. Entiendo cuando me las dicen pero no puedo leerlas. Konichiwa, sumimasen, arigato gozaimas, chotto matte kudasai.

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