Diario de viaje: LIMA

Cuando digo que estuve en Perú me dicen ¿fuiste a Machu Picchu? Y me miran con cara de decepción cuando digo: solo a Lima. Su reacción se la atribuyo al desconocimiento aunque entre las personas que conocen Lima están quienes la aman y a quienes no les gusta.  Cuando pedís detalles del porqué no varios me mencionaron su cielo gris. Yo estoy en el primer segmento. Si tenés ganas de viajar a Lima ni lo dudes. Si ni se te pasa por la cabeza como destino, leeme y tal vez cambies de opinión. 

Para llegar a Lima hay casi cinco horas de vuelo desde Buenos Aires. Al haber dos horas menos en destino, el día se aprovecha mejor. Nosotras salimos a las 7am y llegamos algo más de las 10am.

Para disfrutar al máximo cada hora de los cuatro días en Lima, estuve recordando mi viaje de 2015 e hice una investigación profunda de las actividades disponibles: museos, parques, atracciones, shoppings y comidas. Luego las jerarquicé según mis preferencias, las chequeé con mi mamá -mi acompañante- y así nació el cronograma del viaje. Todo pautado día por día, hostel y hasta una visita reservada. La ropa elegida con poco margen de error. Lima es un desierto, con una temperatura anual promedio de 20 grados centígrados, suele estar nublado y tiene un 1% de probabilidad de precipitaciones. En las recomendaciones para visitar el museo Larco dice algo así como ¡viaje ligero, dada las condiciones climáticas de la ciudad no necesita abrigo ni paraguas! Sin embargo, no importa cuánto tiempo dediques a la planificación ni cuán hábil seas haciéndolo: ¿por suerte? la vida siempre va a sorprenderte.

Día 1: Barranco y Larcomar

Lima explotaba de personas contentas, cantando y bailando. Se respiraba alegría y entusiasmo. Todos vestidos de rojo: rojo y blanco, rojo y negro. En su mayoría hombres pero también, familias. La calle, los parques, los bares: una gran fiesta. Y así fue como mi destino, tan estudiado y planeado desde hacía tres meses, había sido designado, a último momento, como sede de la final de la Copa Libertadores: River – Flamingo. 

Estuvimos en el hostel Flying Dog en el barrio de Miraflores, el lugar recomendado para hospedarse por la seguridad y la comodidad para moverse dentro de Lima. Estábamos específicamente frente al parque Kennedy, el lugar elegido para que se reúna el equipo argentino a celebrar la previa del partido que era el día siguiente. Llegamos al mediodía del viernes, dejamos las valijas y atendimos el cronograma que habíamos llevado. Nos tomamos otro Uber hacia Barranco, el barrio bohemio junto al mar, y casualmente, la sede de festejo del otro equipo. Nuestro plan no consistía solamente en ir a los lugares seleccionados sino que debíamos hacerlo en horas específicas para poder tomar las visitas guiadas que nos permitieran entender qué veíamos. Y con todos los hinchas en la calle la ciudad era lento manejarse por la ciudad. Finalmente invertimos el orden de los lugares y pudimos ir a todos lados.

Cruzamos el puente de los suspiros, seguimos por la bajada de los baños y anduvimos sacando fotos a los murales, siempre con la banda sonora de cánticos en portugués. Luego nos alejamos un poco de la plaza y visitamos nuestro primer museo.  El Museo Pedro de Osma, la casona familiar devenida en museo donde se exhibe la colección privada de arte virreinal, muebles de carey con incrustaciones de nácar y piezas de arte del sur andino. La guía nos contaba que con la conquista española habían llegado a Perú maestros italianos que pintaban cuadros religiosos con el estilo manierista de la época. Luego, los italianos empezaron a formar artistas peruanos. El arte era propaganda católica. Los locales comenzaron a insertar simbología relacionada con sus creencias que estaban prohibidas por los conquistadores: el traje de las vírgenes tiene forma de montaña y tiene adornos de choclos. 

Segundo museo, ya contemporáneo, las fotos alucinantes de Mario Testino. Me río porque le saqué foto a sus fotos ¡y esas son mis mejores fotos!

Nuestro agitado primer día terminó en el Larcomar, único shopping del mundo construido en un acantilado. Te bajás del auto, al que le indicaste que te lleve al Larcomar, y ves un parque, algo de verde, caminos y al fondo el océano Pacífico. ¿Y el shopping? ¡Ahí, ahí! Caminás incrédulo hacia el mar, y a lo último de todo, aparecen unas escaleras para bajar. ¡Es alucinante como respeta el paisaje natural!

Día 2: Centro de Lima

El hostel incluía el desayuno pero nos daban unos tickets para ir a un bar en el Parque Kennedy y desayunamos con la hinchada de river. Puro entusiasmo que iban a ganar. También le cantaban a los ausentes de boca, recordaban victorias y no sé que decían del gas pimienta.   

Quisimos hacernos las locales y fuimos a tomar el Metropolitano a la estación más cercana, unos 400 metros: Eduardo Palma. En el hostel nos prestaron una tarjeta para que usemos ese transporte, un colectivo que va por una autopista por un carril exclusivo, por lo tanto va rápido, y frena en todas las paradas. Iba bastante lleno pero por 0.50 soles llegamos al Centro en veinte minutos. 

La casa de Aliaga

Caminamos una cuadra más de la Plaza de Armas porque teníamos reservada una visita guiada en la casa de Aliaga. Tenía muchas expectativas que bajaron a cero cuando no encontrábamos la entrada. Preguntamos y nos mandaron a un portón feo de madera. Tocamos timbre tímidamente. Era ahí. La casa colonial que perteneció al conquistador Jerónimo de Aliaga, el joven de 16 años elegido por la corona española para “controlar” a Pizarro de 53 por ser un explorador ambicioso y no alfabetizado. Una de las particularidades de esta casa es que actualmente reside la generación número dieciséis de la familia de Aliaga. Se pueden visitar con un guía siete de las cincuenta y dos habitaciones de la casa. Reservamos con dos semanas de anticipación. 

La parte más antigua de la casa data de 1535, mucha madera y azulejos pintados a mano traídos de Sevilla. Cuando creía que mi nivel de encantamiento estaba al máximo apareció un patio interno con un árbol y una fuente. La casa tiene diferentes niveles porque fue construida sobre una huaca, un templo inca. El patio daba a la caballeriza y se comunicaba con el río Rimac a través de un túnel, hoy convertido en bodega. El piso del patio está hecho de hueso de llamas y otros animales para que la herradura de los caballos no hiciera tanto ruido. 

Mientras recorríamos las salas el guía nos iba contando la historia del Perú a través de anécdotas de las personas que fueron habitando la casa. Había una sala estilo francés con un espejo y una estufa de bronce que sacó un premio en la exposición universal de París en 1889 donde resultó ganadora la torre Eiffel y se presentaban los adelantos tecnológicos de la época, en el centenario de la toma de la Bastilla. Lo curioso es que nunca se utilizó el artefacto, con los veinte grados de Lima nunca hubo necesidad de calefacción y su única función era la ostentación de riqueza y poder de sus dueños. 

La casa tiene una capilla, una de las primeras en Perú, donde iba a rezar Santa Rosa por ser ahijada de los propietarios. En ese entonces las paredes estaban forradas en plata. Actualmente son de madera porque en 1800 y algo las familias nobles de la época “contrataron” al General Don José de San Martín para que libere a Perú de España. Y el pago otorgado por la familia Aliaga fueron tres arcones de plata, parte de lo que había en la capilla. San Martín consiguió su propósito en 1821 y hoy tiene una gran plaza con su estatua. Sin embargo, quien consolidó el estado peruano independiente fue Simón Bolívar en 1824, pero ya que estaba abolió los títulos nobiliarios. 

Sin embargo, actualmente la familia Aliaga es la única familia peruana noble, Gonzalo de Aliaga, el actual dueño de casa posee el título de Conde de San Juan de Lurigancho, validado en España en salvaguarda de su tradición intangible como uno de los diez títulos preservados de los 120 otorgados durante el virreinato. 

La casa siempre fue heredada por el hijo mayor de la familia, a esto se denominaba mayorazgo, este sistema fue abolido en el siglo XIX pero se les permitió la excepción para mantener el patrimonio cultural. En los casos en que el primer hijo era una mujer, ellas heredaron la casa pero antepusieron su apellido al de sus maridos para mantenerlo. 

Era el segundo día en Lima, quedaban otros dos pero sentí que ya me podía volver a Buenos aires más que satisfecha. El día anterior habíamos hecho el viaje en la distancia, nos trasladamos de un lugar a otro, y esa mañana hicimos un viaje en el tiempo, a la historia del Perú que es la misma de Latinoamérica. 

El convento de Santo Domingo

Aquí están los restos de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres. 

Empecemos con ella. Limeña, hija de un español y una indígena peruana. Santa Rosa era muy devota, muy solidaria, curaba a los enfermos y se comunicaba con los animales. Practicaba la penitencia y en una ocasión se ató unas cadenas alrededor y tiró la llave a un pozo, tipo aljibe.

En una ocasión se le apareció la virgen del Rosario y la casó con su hijo, Jesús. 

Santa Rosa muere el 24 de agosto de 1600 y algo, y ese es el día de Santa Rosa. En Buenos Aires, tenemos la tormenta de Santa Rosa. Resulta que unos barcos holandeses estaban por atacar la ciudad de Lima, el desierto sin lluvias, y Santa Rosa generó una tormenta, nunca vista, que protegió la ciudad al ahuyentar a los invasores. 

San Martín de Porres es el único santo mulato. Era una persona de origen humilde, un devoto de Dios.  Sanaba a los enfermos, se teletransportaba, podía estar presente en dos lugares a la vez, podía hacer que un perro, un gato, un pájaro y un ratón comieran de un mismo plato sin hacer problemas entre ellos y levitaba. Voló unos cuatro metros hasta el cristo que vi colgado y le dio un beso en la mejilla. 

Yo pensaba que en el pasado la vida era muy diferente, pero parece que no tanto, en el 1500 también tenían superhéroes con superpoderes. Y además, en esa época ya probaron que la mejor manera de atraer público era involucrando locales: ¡dos santos peruanos dentro del elenco europeo!. El cine viene replicando esa fórmula exitosa. ¿Viste que en todas las películas argentinas hay un actor que no conocés pero que es famoso en otro país de habla hispana donde también van a pasar la película? 

Hablando de cine, San Martín de Porres tiene dos películas: Fray escoba y Un mulato llamado Martín.

Por otra parte, pudimos ver imágenes diseñadas computadora de cómo se verían los santos en vida.

En el convento de Santo Domingo todavía quedan restos de personas enterradas y en el convento de San Francisco están las catacumbas. Fue San Martín quien mandó a construir los primeros cementerios y prohibió que se siga enterrando personas en los conventos porque en la ciudad se estaban propagando enfermedades debido a esto. También dicen que los inciensos que se usan en las iglesias surgieron como necesidad de tapar los olores que emanaban de los muertos. 

Al finalizar el recorrido alrededor de los dos patios internos con sus azulejos del sur de España y la visita de las capillas subimos a la torre del campanario donde tuvimos una vista panorámica de la ciudad.

Iglesia de Santa Rosa

Estaba cerrada pero pudimos entrar al jardín con el lugar donde se encerraba Santa Rosa a rezar y el pozo donde tiró la llave que está lleno de cartas con pedidos de sus seguidores.

Teníamos lápiz y papel así que le dejamos un mensaje cada una. 

La iglesia de los Nazarenos

Ya era más de mediodía y la iglesia estaba cerrada entonces no pudimos ver al Señor de los Milagros, un Cristo negro que se llama así porque sobrevivió todos los terremotos. Las iglesias quedaban destruidas y su figura, intacta. 

En esa avenida, donde están la iglesia de Santa Rosa y la iglesia de los Nazarenos hay muchos negocios que venden velas, medallitas y santos en todos los tamaños.

En agosto es el mes de Santa Rosa, sale en procesión y se realizan misas y actividades alusivas. Octubre es el mes del Señor de los Milagros y noviembre, hasta el 10 de diciembre son cuarenta días de San Martín de Porres. 

Convento de San Francisco

Pasamos a conocer la iglesia, entramos corriendo, todas las palomas de Lima viven en su fachada. ¡Imaginate el piso! Mi mamá no quiso hacer la visita guiada porque ya estábamos saturadas de información, cansadas de tanto andar y además yo había ido en 2015.

La iglesia de San Agustín 

Tenía una fachada muy trabajada y nos daba mucha curiosidad su interior pero estaba cerrada. 

Era sábado y muchas abrían recién a las cuatro de la tarde. Salvo la Catedral que íbamos a chequear cada tanto y estuvo siempre cerrada. Resulta que ese es el único día que cierra a las 13 horas. Así que nos tomamos un café para hacer tiempo y seguimos nuestro recorrido.

Finalmente pudimos entrar a la iglesia de San Agustín. Parece que se esmeraron tanto con el frente que después no quedó energía o se acabaron los recursos, por dentro es bastante simple.

La iglesia de la Merced

No tan llamativa por fuera pero imponente por dentro, altares muy trabajados en madera, gigantes. 

Ya con una cuota alta de catolicismo cambiamos a la divinidad capitalista y nos metimos en una tienda por departamentos, estilo Fallabela, que se llama Oeschle a escanear percheros y probarnos ropa. 

La plaza San Martín

Nos hicimos una escapada a la plaza San Martín pero ya era casi de noche y había una manifestación contra la violencia contra las mujeres.

Volvimos a tomar el Metropolitano para volver al hotel pero antes una cena rápida. 

Día 3: Museo Larco y Circuito mágico del agua

El día anterior había sido intenso en caminata y en contenido. Así que tocaba un día más tranquilo.

Desayunamos, queríamos ir a ver el Ripley que hay en el Parque Kennedy. Eran las 10 y abría a las 11. ¿Qué íbamos a hacer esa hora? Justo frente a Ripley vimos un negocio: Jaxu. Entramos, nos atrapó, escrutamos todas sus góndolas, el tratado comercial Asia-Pacífico nos enloqueció. ¡Qué de cosas lindas! Salimos una hora y cuarto después todas cargadas. 

A la noche íbamos a ir al circuito mágico del agua, un parque con fuentes con espectáculo audiovisual. Como el Museo Larco, otro de los museos elegidos para este viaje, quedaba por ahí cerca planeamos llegar a la última visita guiada que en noviembre era a las 5 de la tarde así después íbamos directo. Tomamos un Uber desde Miraflores que empezó a meterse por un barrio con calles cerradas con rejas. Dio muchas vueltas. No había un camino directo. El museo arqueológico, una casona virreinal del siglo dieciocho rodeada de jardines que quedó cercada por la urbanización. Su colección presenta cinco mil años de historia del antiguo Perú a través de más de treinta mil objetos.

El guía que nos tocó focalizó principalmente en la cosmovisión preincaica, los tres mundos: lo de arriba, el cielo, lo sagrado simbolizado por un ave; lo de abajo, los muertos simbolizados en la serpiente y el mundo del medio, el de los vivos, los trabajadores de la tierra: el felino. En todos los objetos que nos señalaba encontraba algo de un ave, una serpiente y un felino ¡En todos!

Aunque también nos mostró trajes del emperador que era el único que podía usar metales dorados, tenemos que pensar que en la oscuridad, o con el fuego, el dorado hacía reflejo y lo destacaba del resto. 

En el circuito mágico del agua había muchas familias locales paseando con sus hijos. Era un ambiente familiar. Respecto al espectáculo creemos que no funcionó bien porque los láser no se distinguían bien como en el video que vi en YouTube.

Día 4: Compras en Gamarra

El último día lo reservamos para ir a hacer compras a Gamarra, una zona llena de galerías y locales de ropa. Parece que en algún tiempo no muy lejano era peligroso ir, pero el alcalde de la zona lo cercó y así mejoró la seguridad. Es seguro andar por Gamarra, no así sus alrededores. Gamarra son aproximadamente diez cuadras de largo por cuatro de ancho y entrás pasando unas rejas. Es una locura la cantidad y variedad de oferta de ropa. Una galería de ocho pisos al lado de otra ¡un universo de compras! A medida que avanzaba el día iba llenándose de gente. Los precios en general era un poco más baratos que en el shopping. En algunos locales aceptaban pago con tarjeta de crédito Visa, en otros pago en efectivo en soles.

Cerca de mediodía había vendedores ambulantes ofreciendo sandía y ananá cortado en rodajas o papas y sándwiches pero fuimos a almorzar al patio de comidas, Parque Cánepa.  

Había baños por todas partes, cobraban 0.50 soles por persona y estaban limpios.

El Uber que nos llevó nos dijo que a la vuelta esperemos en la avenida México y nos aconsejó que fuéramos nosotras quienes guardáramos la ropa comprada, porque había estafas de que vos pagás algo y te entregan una bolsa con un trapo y ni te das cuenta. 

Como estábamos cerca del centro volvimos para tratar de entrar a la Catedral pero nos costó llegar a la Plaza de Armas, estaba cercada por policías porque había una manifestación en la Plaza San Martín. Dimos vueltas para probar todos los ingresos, en los primeros dos rebotamos, luego cruzamos un brasilero, le preguntamos por dónde había pasado y fuimos, parece que la seguridad de ese lado no era tan estricta. Finalmente pudimos entrar a la plaza, fuimos al Sagrario, la casa del arzobispo que ahora es museo. Cuando salimos, la catedral estaba cerrando y ¡estaban metiendo adentro el cartel con los horarios! el que no había podido ver el día anterior cuando estaba cerrada.  Al menos pudimos sacarnos una foto con las letras de LIMA que la vez anterior que habíamos venido, al estar la plaza abierta, había mucha fila para esa foto.

Compartir

7 comentarios de “Diario de viaje: LIMA”

  1. Clarísimo, me encanta tu forma de detallar todo y explicarlo de manera amena. Falto el ceviche y los anticuchos, en Barranco esta Don Mario recomendado.
    Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *