3 pueblos medievales cerca de Girona

Alquilamos un auto para hacer una escapada de dos días alrededor de Barcelona. Llamé a Europacar y me dijeron que el registro argentino común no era suficiente, debía ser el internacional. Alquilamos en Avis que aceptaba la licencia de conducir argentina. Elegimos el auto por la web y lo fuimos a buscar cerca de Plaza de Cataluña al día siguiente. No nos dieron el que habíamos seleccionado -porque no había más- y nos dieron otro que ellos consideran de la misma gama.

Sábado 18 de septiembre. Primero pasamos por Girona, donde ya habíamos estado. Ver post Girona. Esta vez además de visitar la catedral también entramos a la Basílica de Sant Feliu. El mismo ticket era válido para las dos iglesias. También aprovechamos a ver el interior de los baños árabes porque nuestra visita anterior a Girona había sido un domingo y estaba todo cerrado.

Llegamos a eso de las 13.30, dejamos el auto en un parking al costado del río. Le pusimos ticket pero solo era necesario a partir de las 16 horas (pagamos dos horas). Almorzamos, recorrimos la ciudad y volvimos al auto 17.30 para seguir camino.

Oficina de turismo de Girona

Ostentando panza de cuatro meses en uno de los puentes de Girona

1- Besalú

En el Instagram de Info-Viajera había visto una foto de un pueblo medieval llamado Besalú y nos dieron ganas de conocerlo. A diferencia de Girona, a este lugar no se puede llegar en tren.

Si bien entramos a Besalú con el auto por una parte lateral de la ciudad, el ingreso principal es a pie por un puente románico donde en la Edad Media se cobraba peaje para entrar. Desde la ruta se ve el puente y en la puerta principal que es una especie de torre hay un cartel grande y llamativo: EUROPE WAKE UP, FREEDOM POLITICAL PRISONERS con dos banderas catalanas y el lazo amarillo.

Menos mal que habíamos reservado la habitación del hotel el día anterior porque estaba todo completo. En la reserva de booking indiqué que íbamos a llegar alrededor de las 19 horas. Del hotel me mandaron un whatsapp solicitando fotos de los pasaportes y el código de acceso a la recepción y a la habitación porque no iba a haber nadie esperándonos. También nos pasaron un link con una guía donde estaba la clave de wi-fi y la información turística de Besalú. Todo impecable.

Caminamos por las calles angostas de piedra, hay una plaza principal con la iglesia que había sido parte de un monasterio del siglo XII y restaurantes alrededor. Está muy bien conservado todo y se ve pintoresco. Comimos una carne de cebú que se cortaba con el tenedor, tal como lo había indicado la camarera antes de que decidiéramos sentarnos en ese lugar. El cartel pregonaba que era una receta de la Edad Media bien conservada en la familia de los dueños del restaurant.

Al día siguiente en la oficina de turismo nos dieron mapas con información de los itinerarios de La Garrotxa, esta zona de Cataluña, llamada tierra de volcanes (por obvias razones). El detalle de las propuestas incluían distancia, tiempo aproximado, elevación, nivel de complejidad y accesos para sillas de rueda o bicicletas.

2- Castellfollit de la Roca

En la ruta cruzábamos a muchos ciclistas y me hacían acordar a los personajes de Patria la novela de Fernando Aramburu. La historia era en España pero no acá sino en los Países Vascos, otro territorio con deseos independentistas.

El área era ondulada y todo era verde alrededor pero de repente un pueblo largo y angosto asomaba sobre un acantilado: Castellfollit de la Roca. ¡El mediodía de un día soleado es el peor momento para querer hacer una buena foto!

Las pintadas solicitando «libertad a los presos políticos» está presente por todos lados. Este dice Libertat Jordis, Jordi es un nombre catalán muy popular, supongo que debe ser por eso, porque si no falta el nombre de los otros detenidos que se llaman diferente. En Netflix hay un documental Las dos Cataluñas que explica las dos posturas.

3- Santa Pau

En el camino a Santa Pau había dos áreas de estacionamiento gratuito para dejar el auto y emprender las caminatas hasta los diferentes volcanes. Andando era la única manera de llegar a los volcanes. El trekking más corto era de media hora por el bosque pero lo dejamos para otra vez.

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